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La experiencia de compra y la bioseguridad como su protagonista

En los últimos años, la gestión adecuada de la experiencia de compra ha tomado relevancia, especialmente en los sectores de retail, hoteles y restaurantes, donde cada interacción y sensación que tiene el cliente en el punto de venta debe estar pensada al milímetro.

Un gran aliado de la experiencia ha sido el marketing sensorial: cómo lo que vemos, olemos, escuchamos, tocamos y hasta degustamos, mejora los niveles de satisfacción del cliente y crea una experiencia armoniosa.

Hoy en día, debemos considerar un factor sumamente importante en la experiencia de compra: la bioseguridad. Pues como consumidores, es muy probable que elijamos un local comercial frente a otro, en función a las medidas que toma la empresa para evitar la propagación del COVID-19 en sus espacios. 

Al ingresar a un local comercial vemos un patrón constante:

  1. Toma de temperatura con diferentes tecnologías.
  2. Dispensadores de alcohol al ingreso y puntos de pago.
  3. Uso obligatorio de mascarillas en clientes y trabajadores.

Estas son algunas de las medidas de bioseguridad que fácilmente podemos percibir con los sentidos y nos dan una sensación de que “estamos a salvo” en el punto de venta. 

Pero seguro que a estas alturas ya te has cuestionado: ¿Son estas medidas suficientes? ¿Realmente podemos garantizar la no propagación del virus o reducir al máximo su contagio? 

Lo cierto es que cada una de estas medidas sugeridas por la OMS suman y mientras las empresas trabajemos en tener un protocolo cada vez más riguroso que cree una experiencia de compra grata sin poner en riesgo la salud de sus clientes y trabajadores, podremos poco a poco retornar a los centros comerciales y laborales como solíamos hacerlo. 

Para lograr un protocolo de bioseguridad efectivo debemos considerar un elemento que puede haber pasado desapercibido: la calidad del aire de nuestro local comercial u oficina.

Nos hemos enfocado en desinfectar superficies y nuestras manos, pero debemos contemplar también la desinfección del aire, especialmente de espacios cerrados. 

Recientemente se ha comprobado que los aerosoles pueden transmitir el coronavirus y especialmente si se diseminan en espacios con ventilación deficiente. Y si pensamos en ventilación deficiente, lo cierto es que en nuestro país los establecimientos comerciales en espacios cerrados se caracterizan por no tener aire acondicionado o si lo tienen, lo mantienen apagado o sin un mantenimiento adecuado. Es especialmente en estos espacios, donde debemos cuestionarnos si estamos haciendo todo lo necesario para evitar la propagación de este virus y si estamos actuando de manera responsable al tener una reapertura.

¿Tu empresa ya está atendiendo con normalidad a sus clientes? Y si es así, ¿crees que los protocolos de bioseguridad son los adecuados? Déjanos en los comentarios tu opinión.

Mario Amorós R.
Sígenos